De nada sirve lamentarse. Esto es lo que hay... Unos nacen hormigas, otros cigarras... Él nació Lobo.
domingo, 27 de abril de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
domingo, 20 de abril de 2014
domingo, 13 de abril de 2014
La culpa es de uno
La culpa es de uno
Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido
...
Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido
...
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenes razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenes razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
lunes, 10 de marzo de 2014
Divagación nocturna
A Rafael Jaramillo Arango
Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear,
tu voz que me dice muy paso
que no me quieres olvidar...
En el silencio de mis noches,
-como la luna sobre el mar
riela en mi alma tu recuerdo...
Veo el undívago vibrar
de las estrellas, en tus ojos...
Me embriaga el cálido aromar
de tu melena tenebrosa...
Tu frente, -un milagro lunar
trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar
Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueños y sueños ilusos...
(No los podremos realizar?)
Melancólico ensueño ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular...
Melancólico ensueño ilusorio...
(no lo podremos realizar..?)
Riela en mi alma tu recuerdo...
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne
con que nos hemos de besar...
Miro en tus ojos de misterio
-como si fueran a llorar... -
todo el poema de la vida
que no pudimos realizar...
En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-
aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica pantomima
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino
toda la euritmia del rimar...
Son tus manos palidecidas
-parece que fuera a nevar...-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por árduos caminos oscuros
y muelles sendas del pecar...
Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear...,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieres olvidar!
Siento en mi frente ensombrecida
tus manos cándidas posar...
Siento en mi ardida frente gélida
el balsámico palpitar
de tus labios, que borran culpas
y que me quieren perdonar...
¡Melancólico ensueño ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en pesar...
¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar...!
Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...!
1920 (Mayo 8)
CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA
El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
LO INEFABLE
Yo muero extrañamente... No me mata la Vida
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿ No habéis sentido nunca el extraño dolor ?
.
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza á dar flor ?
¿ Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor ?...
.
Cumbre de los Martirios !... Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz !...
.
Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable !... Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios !!
No me mata la Muerte, no me mata el Amor;
Muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿ No habéis sentido nunca el extraño dolor ?
.
De un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
Devorando alma y carne, y no alcanza á dar flor ?
¿ Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
Que os abrasaba enteros y no daba un fulgor ?...
.
Cumbre de los Martirios !... Llevar eternamente,
Desgarradora y árida, la trágica simiente
Clavada en las entrañas como un diente feroz !...
.
Pero arrancarla un día en una flor que abriera
Milagrosa, inviolable !... Ah, más grande no fuera
Tener entre las manos la cabeza de Dios !!
A LA NOCHE
Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;
habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;
la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.
Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;
habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;
la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.
Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.
sábado, 1 de marzo de 2014
Máscaras
No me gustan las máscaras exóticas
Ni siquiera me gustan las más caras
Ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
Ni las amordazadas ni las escandalosas.
No me gustan ni nunca me gustaron
Ni las del carnaval ni la de los tribunos.
Ni las de la verbena ni las del santoral.
Ni las de la apariencia ni las de la retórica.
Me gusta la indefensa gente que da la cara
Y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
Y llora con su pobre cansancio imaginario
Y mira con sus ojos de coraje o de miedo.
Me gustan los que sueñan sin careta
Y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
Y si en la noche miran/ miran con todo el cuerpo
Y cuando besan/besan con sus labios de siempre.
Las máscaras no sirven como segundo rostro
No sudan/no se azoran/jamás se ruborizan
Sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
Y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido
¿quién puede enamorarse de una faz delegada?
No hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
Las máscaras alegres no curan la tristeza
No me gustan las máscaras, he dicho.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Mario Benedetti
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
miércoles, 18 de diciembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
domingo, 17 de noviembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
Hoy
Como me gustan estas noches cuando cae la niebla y el frío se ve en la opaca Luna, las calles solitarias, el mundo en silencio, que tranquila se siente el alma , como se ve de oscuro el futuro. Como es de bella la vida.
Fragmento Lobo Estepario
Pero ya es hora de que deje a un lado mis ideas y hable de realidades. Lo primero, pues, que logre saber del señor Haller, en parte por mi propio espionaje, en parte debido a observaciones de mi tía se refería a su manera de vivir. Que era un hombre de ideas y libros y que no ejercía ninguna profesión practica, se echaba pronto de ver. Estaba en la cama mucho tiempo; a veces se levantaba poco antes de mediodía y tal y como estaba en su traje de dormir, salvaba los poco pasaos desde la alcoba al gabinete. Este gabinete, un sotabanco grande y amable, con dos ventanas, tenia a los pocos días un aspecto completamente diferente a la época en que había estado ocupado por otros inquilinos. se iba llenando de multitud de cosas, y con el tiempo se llenaba cada vez mas. En las paredes aparecían cuadros o dibujos clavados, a veces imágenes recortadas de revistas, que cambiaba con frecuencia. Un paisaje mediterráneo fotografías de una pequeña ciudad campesina de Alemania evidentemente el pueblo natal de Haller, pendían allí, y entre ellas brillantes acuarelas, de las cuales no supimos hasta mas tarde que el mismo había pintado. Luego, el retrato de una señora joven y guapa, o el de una jovencita. Durante una temporada estuvo colgado en la pared un buda siamés fue sustituido por una reproducción de la Noche, de Miguel Angel ; luego por un retrato de Mahatma Gandhi. los libros no solo llenaban el gran armario-librería, sino que estaban por todas partes, sobre las mesas, en el elegante escritorio antiguo, en el diván sobre las sillas, en el suelo, los libros con señales de papel entre las hojas, que continuamente iban cambiando. Los libros aumentaban dia a dia
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